La única vía para salvar al país es mediante consensos y unión entre amigos, no con ataques rastreros entre aliados.
Creemos es un movimiento cívico, ciudadano e independiente que toma sus propias decisiones y no está atado a ningún partido político tradicional. Fue creado en Medellín hace más de diez años por Federico Gutiérrez y, en los últimos días, ha generado un fuerte impacto en la opinión pública nacional. Esto no solo se debe a la consolidación de sus listas al Senado y a la Cámara de Representantes por Antioquia, sino también al sello de una alianza política coherente y programática con el candidato presidencial Abelardo de la Espriella.
Esta estrategia tiene un primer objetivo claro, el 8 de marzo: conquistar el voto de opinión de aquellos ciudadanos defraudados por los congresistas de partidos tradicionales. Hablo de los congresistas de la Alianza Verde que recibieron coimas de la UNGRD bajo la venia de la Presidencia del Senado; de los ministros que representaban a esa colectividad y que hoy están en la cárcel o prófugos; de los liberales que, también se involucraron en sobornos; de los conservadores que aceptaron “mermelada” para aprobar las reformas de Petro; y de los miembros de la U que se mostraban petristas en Bogotá, pero antipetristas en las regiones. Esos ciudadanos indignados ven hoy en Fico y en el movimiento Creemos una esperanza real para el país.
El ejemplo más contundente fue lo ocurrido en las elecciones regionales de 2023. Creemos alcanzó la votación más alta de la historia al elegir a Fico Gutiérrez como alcalde con cerca de 700,000 votos, además de obtener ocho curules en el Concejo de Medellín. Estas curules les fueron arrebatadas a los partidos tradicionales (Verdes, Liberales, Conservadores y la U) que se entregaron al corrupto exalcalde Daniel Quintero; la ciudadanía los castigó en las urnas. Lo mismo está sucediendo a nivel nacional: Creemos ocupa el espacio del voto de opinión de quienes están cansados de la política tradicional y buscan una forma de gobernar con resultados y transparencia.
Resulta extraño que algunos “opinadores rancios” del pasado, malintencionados y bajitos de intelecto con poco respaldo popular, pretendan promover una disputa injustificada entre Creemos y el Centro Democrático. Estas dos colectividades siempre han sido aliadas y amigas; es mucho más lo que las une que lo que las divide. En Antioquia, por ejemplo, el Alcalde de Medellín (creemos) y el Gobernador (CD) llegaron juntos y trabajan en equipo, consolidándose como el muro de contención frente al autoritarismo del gobierno de Gustavo Petro.
Creemos nunca ha intentado disputar los votos del Centro Democrático, ni de frente ni por la espalda; esa jamás ha sido su estrategia. Por el contrario, ha respetado los equipos y espacios construidos durante años por el expresidente Álvaro Uribe en las diferentes regiones. Nuestra intención es que el CD salga muy fortalecido en estas elecciones, que logre más curules y que, junto a Creemos, lleguen al Congreso a defender la democracia.
Creemos ha encontrado un espacio político de opinión, una nueva derecha indignada, esos abelardistas que hoy no cuentan con candidatos propios a Senado y Cámara y se ven representados en el equipo de Fico. Esta estrategia permitirá superar el umbral, asegurar la entrada de tres o cuatro senadores, así como de otros tantos representantes por Antioquia y así recuperar la personeria jurídica consolidándose como un nuevo partido político.
El miedo de ciertos sectores hacia este movimiento es evidente porque no nació en un escritorio en Bogotá, sino en las calles de Medellín, de la mano con la gente y las regiones. Esos críticos le temen porque saben que este fenómeno ciudadano es imparable: ya puso Alcalde, Concejales, Diputados y hasta Gobernador por todo el país. Ahora van por el Congreso para defender a Colombia de los congresistas tradicionales que se arrodillaron ante la izquierda.
La única vía para salvar al país es mediante consensos y unión entre amigos, no con ataques rastreros entre aliados. No podemos desgastarnos en la discusión de una supuesta rivalidad política; el verdadero debate reside en cómo somos capaces de cautivar los votos necesarios para derrotar al petrismo y a los políticos tradicionales que intentan camuflarse para seguir haciendo negocios, mientras las regiones sufren el abandono y la corrupción de las misma entidades que saquearon.
La gente votará por Creemos porque reconoce en Fico al líder que debió ser presidente en 2022; al opositor sensato que no se doblegó ante Petro; al administrador que recuperó a Medellín de las garras de la corrupción de Daniel Quintero; y al hombre con principios que está llevando a la ciudad a otro nivel.
Fico y su equipo Creemos representan la esperanza del presente y futuro de Colombia.
También puede leer: https://alejodebedout.com/cepeda-complice-o-heredero-de-las-farc-si-ivan-cepeda-llega-al-poder-no-habra-reconciliacion-sino-impunidad/






