Alejo De Bedout

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Este domingo 8 de marzo sí hay por quién votar


Los de Fico están listos para defender Antioquia.


En un país cansado de la improvisación, la corrupción y la cobardía política, votar por Simón Molina a la Cámara de Representantes por el Movimiento Creemos (102) es una decisión de fondo, no de forma. Es elegir experiencia real frente al relato, carácter frente a la complacencia y hechos comprobados frente a discursos vacíos. Molina no llega a la política a experimentar ni a acomodarse: ya dio la pelea donde otros se escondieron.


Fue concejal de Medellín cuando la ciudad empezó a ser arrasada por el desgobierno y luego mano derecha del alcalde Federico Gutiérrez, desde donde ayudó a recuperar el orden, la autoridad y la institucionalidad que Daniel Quintero y su estructura política destruyeron sin pudor. Como secretario privado, Simón Molina asumió una tarea que pocos se atreven a enfrentar: poner la corrupción sobre la mesa. Lideró la recopilación y entrega de más de 600 hallazgos ante los entes de control, denuncias que hoy tienen imputados, medidas de aseguramiento y procesos judiciales avanzando.
Eso no es carreta política: eso es valentía.

También contamos con Juliana Gutiérrez, una candidata ejemplar al Senado de la República por el Movimiento Creemos (1). Ella es una mujer que ha dedicado su vida a servir, a acompañar familias en momentos difíciles y a trabajar por quienes más lo necesitan. Su historia está marcada por la empatía, la fortaleza y un profundo amor por Colombia. Ha sido inspirada por su hermano Fico Gutiérrez, pero sostiene sus propias banderas de vida.

Para acompañarla con tu voto hoy quiere llevar esa voz al Congreso para defender a nuestros niños, fortalecer la salud, recuperar la seguridad y trabajar por las oportunidades de los emprendedores, empresarios y las familias colombianas.
Colombia necesita recuperarse, y este 8 de marzo damos el primer paso eligiendo un Congreso que cuide al país y a su gente.

Hoy Colombia no solo necesita un nuevo rumbo en la Casa de Nariño; necesita, con urgencia, un Congreso que no se arrodille ante el poder. Porque ningún presidente puede gobernar bien si el Legislativo se convierte en notaría del Ejecutivo o en cómplice del desastre. La izquierda radical ha demostrado que gobierna dividiendo, improvisando y destruyendo sectores clave como la seguridad, la salud y la economía. Frente a eso, se necesitan congresistas con columna vertebral, capaces de apoyar lo que le conviene al país y de frenar, sin miedo, lo que lo lleva al abismo.

Antioquia no puede seguir enviando representantes tibios, silenciosos o acomodados. Necesita voces firmes, incómodas y preparadas, que defiendan la región, la institucionalidad y los recursos públicos sin ambigüedades. Simón Molina ya demostró que no le tiembla la mano para denunciar, ni la voz para enfrentar a los poderosos. Por eso, esta no es solo una elección más: es una decisión entre el carácter y la claudicación.
Defendamos a Antioquia. Defendamos a Colombia.

Los invitamos a votar por Simón Molina a la Cámara, Creemos 102 y por Juliana Gutiérrez al Senado, Creemos 1.

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